Julia Molina en en Instituto de Arte y Diseño de Praga (Chequia). Curso 21/22

Un grupo de personas caminando en la calle y un edificio de ladrillo

Descripción generada automáticamente

Erasmus es una experiencia inolvidable y única, que se debería vivir al menos una vez en la vida. No todos son iguales, y cada uno tiene su particularidad. Hablando del mío, solo podía definirlo como algo mágico. Praga es una ciudad de cuento, no hay mejor forma de describirlo. Es colorida, es alegre y está llena de estudiantes, como si tuviese vida propia. Despertar cada mañana en esa ciudad era maravilloso. Claro está que no todo es bonito, y la parte de estar lejos de seres queridos y enfrentarte a nuevas situaciones a las que no te habías visto expuesto supone un gran esfuerzo y mucho trabajo interno, con uno mismo. Pero todo merece la pena por las experiencias y las historias que se viven.

Una persona con una cerveza en la mesa

Descripción generada automáticamente con confianza media

Durante tu tiempo allí, conoces a un montón de gente con la que creas un lazo especial, diferente a los amigos que podrías tener en España. Es una conexión rara de encontrar, pero es de las mejores que existen. Con ellos vas de viaje, vas a tomar café, quedas para comer, compartes cuarto… Y todos esos recuerdos se quedan para la posteridad. Viviendo la vida como un estudiante allí, descubres cosas que pasan inadvertidas para los turistas, muchas cafeterías con ambientes muy bohemios, típicos de Praga; muchos pubs checos; dulces típicos (como el trdelnik); rinconcitos con muchísimo encanto; parques y jardines renacentistas llenos de flores; cuadros y más cuadros de autores reconocidos; mucha nieve en invierno, con imágenes espectaculares de la ciudad teñida de blanco…

Una pintura de una persona en frente de un pared

Descripción generada automáticamente con confianza baja

En resumen, en el Erasmus creces, aprendes a afrontar cosas como el pago de un alquiler y la gestión del dinero y la comida para un mes, lo que es vivir lejos de tus padres y aprender a valerte por ti misma y maduras mucho durante todo el proceso y el tiempo que pasas allí. Muchas veces hay situaciones que te van a dar «bajona», o quizás las expectativas del Erasmus no se cumplen, pero es una experiencia que, si tienes oportunidad, no te puedes perder. Es algo que no se puede describir en un texto.