Ana Gómez en la Academia de Bellas Artes de Gdansk (Polonia)

Soy alumna de Escaparatismo y he estado de movilidad Erasmus en Akademia Aztuk Pięknych en Gdansk. 

No sé cómo empezar a describir el encanto de esta bonita ciudad que se  encuentra al norte de la fría Polonia y que tiene mar y playa.
Considerada una “tricity”, ya que alberga tres ciudades en una: “Gdansk, Sopot y Gdynia”. Es una ciudad muy Erasmus: jovial y activa. Hay estudiantes de todas partes de Europa en las tres ciudades, en Gdynia se encuentran las carreras relacionadas con el mar, y en Sopot y Gdansk las demás. Está muy bien comunicada con tranvía, autobús y tren.

Llegué a esta ciudad en septiembre de 2017, hacía un poquito de frío por aquel entonces, pero nada comparado con lo que iba a vivir.
Contacté con un grupo de Erasmus españoles a través de Facebook y fuimos un mes antes para conocernos y buscar piso, mientras nos hospedamos en los hostels ” La Guitarra” y “3city” muy bien situados y baratos. Fuimos conociendo poco a poco esta ciudad que al final nos enamoró a todos. Empezamos algo tiquismiquis con la comida para acabar echándola de menos, sin enterarnos del polaco para terminar utilizando frases en el súper o el tranvía…

En cuanto a la escuela, había pasado unas cuantas veces por delante del maravilloso edificio, pero jamás imaginé que era la sede de la escuela, un edificio emblemático que perteneció a la armada, en el corazón de Gdansk.

En realidad, son 3 edificios, con las especialidades de Diseño de interiores y Producto en el antiguo, otro edificio para Gráfico, Grabado, Ilustración y Fotografía y otro más para Escultura y Pintura.

Mi experiencia en la escuela ha sido muy positiva, además mi piso estaba a 5 minutos andando, todo un lujo. Llegó la navidad y tuve la oportunidad de prolongar otro semestre y quedarme todo el curso. A pesar del “infarto que les dio a mis padres” yo no podía estar más feliz porque la ciudad y mis amigos eran casa, eran familia y hogar.

Con las buenas notas obtenidas en el primer semestre, habiendo conocido ya a los profesores y totalmente adaptada aproveché y disfruté mucho el segundo semestre. Animo a todos a exprimir al máximo la posibilidad Erasmus, ya que es una experiencia tan bonita y tan única que el momento de vivirla es “ahora” y es el momento de disfrutarla al máximo ya que es irrepetible.

Con mis amigos recorrimos Polonia, y nos salió muy barato, con la tarjeta estudiante (51% de descuento en transportes) para disfrutar de lo bonito que es este país un tanto olvidado. Desde el maravilloso sitio de cuento Zakopane hasta la histórica Cracovia. Es un país increíble y lleno de sorpresas. Su gente es amable y dispuesta a ayudar. El invierno en Gdansk, esos -22º que alcanzaron los termómetros, mares, ríos y lagos congelados y allí no paraba de nevar.

El Mar Báltico, sí, ¡SE CONGELÓ ! fue una sensación alucinante estar pisando el mar completamente como una piedra… El río que pasa por todo el centro de la ciudad obviamente también se congeló. Y qué decir del sol…tras días y meses sin verlo y por fin salió un poquito.  A pesar de ello no tuve baja de vitamina D, supongo que… hay otros alicientes en la ciudad.

Gdansk se convirtió en mi ciudad, el idioma jamás fue un impedimento, ya que, los polacos saben bastante bien inglés y tienen buen nivel, sobre todo la gente joven.  La tengo en mi corazón en un lugar sumamente especial. Para mí el Erasmus ha sido la mayor y más bonita de las experiencias de mi vida, sé que lo guardaré eternamente como algo que me enriqueció en todos los ámbitos, he crecido a nivel mental, de idioma, cultural… pero sobre todo a nivel personal, y las experiencias vividas me han hecho cambiar los puntos de vista, abrir la mente, comprender muchas cosas, me han hecho ser mejor persona y más valiente con todo lo que venga por delante.  Al fin y al cabo, he sobrevivido 9 meses sola, en un país donde juntan todas las consonantes y forman una palabra, a 2500km de casa. Erasmus me ha hecho querer a personas que están lejos y voy a echar muchísimo de menos, pero dicen que los amigos del Erasmus son para toda la vida y así lo creo.

Recomiendo, incluso debería ser obligatorio, pasar una temporada fuera para todos los estudiantes, porque es muy enriquecedor en todos los aspectos, de principio a fin.