Isabel Sánchez de Estilismo, nos cuenta su experiencia en la NABA (Milán)

Si tuviera que definir esta experiencia en una palabra esta sería: libertad.

Viajar te ofrece muchas oportunidades, pero vivir fuera una temporada te cambia la perspectiva de mirar las cosas o por lo menos, en mi caso ha sido así.
Cuando entré en la escuela quise aprovechar al máximo la oportunidad, y trabajé cada día por superarme. Elegí Milán por ser capital de la moda, pero no conocía ni siquiera el idioma. La primera impresión visual fue fría y gris pero gracias a mi amable casero Giuseppe (un apartamento por un mes por Airbnb) y a su ayuda y su gusto por las ciudades de España que conocía, pronto sentí que todo iba a salir bien.
Hice un tour para conocer la ciudad. Y me di cuenta de que Milán es impresionante. Es majestuosa, elegante, llena de vida, de historia, de arte y de moda. Es un punto internacional donde viene gente de todo el mundo a hacer negocios y, por lo tanto, es una ciudad llena de oportunidades.


La NABA me había asignado un buddy (un compañero/ayudante). Lorenzo que ha pasado a ser uno de mis mejores amigos. Me invitó a una fiesta Erasmus dónde conocí a otros Erasmus que volvían encantados de la experiencia. Me he relacionado sobre todo con italianos aprendiendo de su cultura, así como el idioma. ¡El primer día, nos fuimos en coche al carnaval de Venezia!
En Milán llegué a actuar en un escenario con dos de los raperos más importantes de Italia (me dedico a la música). Todo me pareció fácil y amistoso.
En cuanto a la escuela, tiene una reputación importante a nivel internacional y los profesores están muy cualificados. Los recursos y las clases de patronaje, son los aspectos que destacará.


Sin embargo, creo que no son las las escuelas las que definen tu preparación. Claro que influyen los talleres, pero lo que cuenta es el empeño que le pongas y el talento que tengas.
Una de las mejores cosas de vivir fuera es que desarrollas un instinto de supervivencia que en mi caso, me ha sorprendido a mí misma. Ahora me siento una persona diferente, he aprendido a vivir sola y a sentirme bien conmigo misma.
Hablar en otro idioma, con cierta fluidez y sin haber casi estudiado, solo por escuchar e intentar comunicarme. Además, valoras mucho más tu país. Te cuenta de que vivimos en un país genial, a pesar de la situación política y económica. El resto de Europa nos valora y nos aprecia. Todos sonríen al decir que soy de España y me dicen que es un país maravilloso. Nuestra generación a veces tiene una tendencia a nublarse la vista por todos lo negativo, pero ver las cosas con distancia hace valorar lo que tenemos.
En referencia a los italianos, hablando en términos generales, son apasionados, dramáticos, gentiles, conversadores, simpáticos…no me extraña nada que de aquí hayan salido los mejores artistas universales. La cultura italiana está llena de riqueza. A la vez también son muy clásicos. El hombre italiano valora más que la mujer el vestir. Nunca ves una camisa arrugada por la calle, son cuidadosos y como dicen “tutto pulito”. Pero a pesar de este punto clásico, Milán es una de las más internacionales de Europa y del mundo y la modernidad influye en la cultura. Hay conciertos todas las semanas, teatro, una vida nocturna increíble, desfiles, fiestas, eventos…


La semana de la moda transforma la ciudad en un museo viviente. Orgullosos de su cultura, las marcas como Versace, Armani, Cavalli etc. tienen su propio hotel, discoteca o teatro. Lo viven muy intensamente ya que es uno de los negocios principales del país. Por lo tanto, si estás estudiando moda te lo recomiendo encarecidamente.
Como conclusión diré que esta ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y creo que todo el mundo debería de experimentarla. Aprender, conocer, equivocarse, perderse…en definitiva ser libre. Por último, agradecer a Pilar, la coordinadora de Artediez por todo el apoyo y toda la ayuda recibida, a mis profesores por confiar en mí, a ambas escuelas y al programa Erasmus por brindarme esta oportunidad. Pero lo más importante, a toda la gente que he conocido, a mis amigos por estar siempre al otro lado del teléfono, y a mi familia por no dejar de creer en mí. Gracias.